Como ya sabemos, el alzheimer es una enfermedad que provoca una progresiva disminución de la capacidad cognitiva y la perdida de la capacidad de integración social. Los daños que provoca son irreversibles, por lo que es de vital importancia tener en cuenta algunos datos para poder, en la medida de lo posible, realizar un diagnóstico precoz que contribuirá a una mayor eficacia de las terapias farmacológicas y terapéuticas.

Aunque estos indicadores NO se dan tan sólo en esta enfermedad y por lo tanto no son claros indicios de que la personas afectada esté padeciendo Alzheimer, si pueden darnos pistas de que está empezando a desarrollarse este trastorno. Es por eso que es importante acudir al médico en cuando empiecen a verse este tipo de señales.

 

¿Cómo era…?

Una de los síntomas más conocidos de esta enfermedad es la pérdida de memoria de las personas que lo padecen. Aunque es normal que en ocasiones no recordemos datos concretos, que un anciano no recuerde fechas o nombres importantes, o que haya que repetir la misma información de forma constante, puede ser un dato claro de que esa persona está en una etapa temprana del Alzheimer.

El problema se agrava cuando los olvidos de memoria pueden hacer que una persona salga de su casa sin apagar el gas, o deje encendida la vitrocerámica, por lo que hay que tener un especial cuidado en este ámbito.

¿Dónde estoy?

En ocasiones, las personas que padecen esta enfermedad no saben dónde están ni por qué han llegado al sitio en el que se encuentran. Se pueden encontrar desorientados o no recordar por qué han aparecido en ese lugar. Además, aunque tener un despiste con las fechas puede ser normal, en esta enfermedad se da de forma profunda y más reiterada.

¿Cómo se llamaba…?

El problema viene cuando la persona comienza a no recordar algunas palabras y tiene que buscar alternativas para poder decir lo que quiere decir. No se trata de no encontrar la palabra exacta, ya que eso nos pasa a todos, sino que de forma reiterada no se acuerde de cómo se dicen las cosas.

¿Dónde he dejado…?

El no recordar dónde se ha guardado algún objeto, llegando incluso a culpar a otras personas de haber robado, es algo que se da de forma común en las personas que padecen esta enfermedad.

Además, pueden confundirse y meter objetos en el lugar de donde no pertenecen, como por ejemplo el café en la nevera.

¿Cómo se hacía…?

Si realizar actividades que antes se hacían de forma cotidiana cuesta más que nunca, puede ser un claro síntoma de Alzhéimer. Hablamos, por ejemplo, de llevar las cuentas del hogar o de hacer una receta en cocina que se ha dominado de siempre.

¿Quién eres…?

La pérdida de memoria hace que el paciente olvide rostros y nombres de personas allegadas y que suele ver a menudo.

Además de estas preguntas, existen otras claves fundamentales que pueden ser indicadores de estar padeciendo esta enfermedad y que hay que tener muy en cuenta a la hora de llevar a cabo un diagnóstico precoz.

Dejadez en la limpieza

Personas que no se han caracterizado por ser precisamente dejadas en la limpieza de su hogar e incluso en su higiene personal, pueden de pronto dejar de limpiar o de asearse.

Cambios de carácter

Se dan de forma regular los cambios bruscos de carácter. El paciente puede verse deprimido,  confundido y, en muchas ocasiones, enfadado sin una razón aparente.

Problema para medir distancias

Es un problema importante, ya que las personas que presentan este tipo de enfermedad tienen una percepción errónea del espacio con dificultad para medir distancias. Esto provoca un grave peligro por las posibilidades de tener accidentes o caídas.

Repetimos que estas causas pueden deberse a muchos factores o enfermedades, por lo que sólo un médico y un adecuado examen cerebral serán los encargados de hacer un diagnóstico acertado. Si nota alguno de síntomas, no dude en acudir a un especialista.